Post nubila Phoebus?


Después de tantos días, semanas ya, de lluvia, anegados el cuerpo y el alma, miro hacia los días primaverales que han de venir para reconducir el ciclo alocado de las aguas. Escribí la estampa que sigue en una tarde abrileña lejana, que bien podría ser la que pronto nos sonría. La dedico a los muchos que ya padecen, padecemos, la melancolía del cielo.

Sonando agitan prestas las campanas la luz desceñida de la tarde, cuyos flecos azules rompen los niños bajo la grácil sombra de la torre. Turistas en revuelo miran al campanil y atrapan con sus cámaras el zureo encendido que aletea por los angostos miradores. En embozos del cielo transparentes se ocultan las nubes, mientras con el son ambulante de los músicos flirtean levantiscos aires de azahares. Por la calle, quedamente, los sueños se miran en el espejo cóncavo del tiempo.